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Bodas en tiempos de coronavirus

 

Justo una semana antes de que se anunciara el confinamiento en España, cuando el coronavirus ya estaba en boca de todos, pero en realidad nadie quería aceptar ni verbalizar a que se nos venía encima, yo acompañaba a una de mis mejores amigas a probarse vestidos de novia. Se casaba en mayo y, según la chica de la tienda ‘ya vas tarde’, aunque aseguraba que si lo encargaba esa misma semana estaría a tiempo. Pero no lo hizo. Y su boda al final no fue en mayo. Y el vestido del cual se enamoró, al final no fue su vestido.

 

Esto es algo poco habitual, ya que la inmensa mayoría de parejas suelen preparar su boda con uno y hasta dos años de antelación. En ese tiempo tienen que encargarse no solo de los trámites legales (que no son fáciles) sino también de todo lo que implica la celebración, cosa que puede llegar a complicarse tanto como uno quiera, ya que las opciones para bodas, hasta hace poco, eran infinitas. Y digo hasta hace poco porque con el coronavirus todo ha cambiado.

 

Pero que haya cambiado no implica que las personas que se quieren deban ceder a celebrar su amor y a legalizar su situación como pareja, que en eso consiste al fin y al cabo una boda. Tal vez ha llegado el momento de dejar atrás esas enormes celebraciones multitudinarias, y dejar paso a una nueva tipología de eventos. Es el momento de abrirnos a nuevas formas de celebración y de mostrar al mundo la intención de dos personas de iniciar un proyecto de vida juntos. La creatividad debe ponerse en marcha en momentos como estos. También es el momento de tomar un respiro y revisar qué es lo realmente importante e imprescindible, aquello que no puede faltar, y devolverle a la palabra ‘boda’ su verdadero significado.

 

La legislación y las normas van cambiando rápidamente, casi en el mismo momento en que se está fraguando este artículo, así que sería complicado hacer recomendaciones para bodas en época de coronavirus teniendo en cuenta la parte legal. Posiblemente en el momento en que lo leas, la normativa sea totalmente diferente a la que existía en el momento en que se redactó, así que trataré de centrarme en lo esencial e inmutable

Recomendaciones para bodas en tiempos de coronavirus

Lo importante son los novios

Parece obvio, pero a mucha gente parecía escapársele esto tan esencial. En la época de las grandes bodas, la vorágine acababa por llevarse por delante incluso a los novios, pero en realidad para que la boda se lleve a término tan solo hace falta que estéis las dos personas que deseáis casaros, los testigos y quien vaya a oficiar ese matrimonio, nadie más. Con los accesorios podéis y debéis ‘jugar’ como más os convenga.

 

Haz una lista de cosas a las que no quieres renunciar

Si para ti casarte es hacer un gran banquete sí o sí, y eso está en la parte superior de tu lista, lamentablemente tendrás que esperar a que se acabe la pandemia para no arriesgarte a tener que cancelar la boda en el último momento. Pero si lo irrenunciable para ti es el vestido, no lo dudes, cómpratelo. No es cierto que no vaya a verlo nadie, de hecho si contratas a un buen fotógrafo de bodas (y con el dinero que te ahorras del banquete puedes tener al mejor fotógrafo de bodas Valencia, Madrid, Barcelona o cualquier gran capital española) no solo verán tu vestido aquellos que hubiesen sido invitados a la boda, sino todo el mundo ¿A qué suena bien?

Lo importante es ver si con aquello a lo que no estáis dispuestos a renunciar es posible hacer una boda que pueda llevarse a cabo sean cuales sean las circunstancias que se impongan, y de ahí el siguiente punto.

 

Utiliza las nuevas tecnologías

¿Qué tal una retransmisión en streaming de la ceremonia para tus invitados? Ellos se ahorran el tener que estar pendientes de si tienen que desplazarse o no, comprarse vestidos, trajes, billetes de avión, peluquerías… Pero están con vosotros en ese día tan importante, sin estrés para ellos ni para vosotros, que os evitáis tener que esperar al último momento para confirmar si vendrán, no vendrán o si será posible hacerlo. O bajas de última hora que dejan huecos en los salones y en los presupuestos. Al final lo importante es que, de un modo u otro, estén ahí, no?

 

Mini celebraciones en diferido

La limitación del número de personas en reuniones hace que se complique un poco el tema de realizar una celebración. Pero sí que es posible organizar pequeñas celebraciones por grupos, por ejemplo familia, amigos de uno, del otro, del trabajo… para festejar la unión. Eso ofrece la posibilidad de tener distintas temáticas de una misma boda, distintos tipos de fiesta, ambientes, tipos de comida… Incluso la forma de amenizar las celebraciones puede variar de una a otra, con lo que se pueden llegar a crear recuerdos muy bonitos. Además, al ser pocos invitados, os permite prestarles más atención y crear vínculos más fuertes y sólidos, lo cual siempre es bueno.

 

No renuncies a la luna de miel

La luna de miel tienen que ser unos días para estar centrados el uno en el otro sin pensar en nada ni en nadie más. Y para ello no es imprescindible irse a la Riviera Maya o a las Seychelles. Si en estos momentos viajar no es recomendable, alquilad una casita rural en vuestra propia provincia, o id una semana a un hotel con spa y todo tipo de lujos, desconectados del mundo y sin pensar en nada más. Porque tenéis el resto de vuestra vida para viajar juntos, pero de vosotros depende que vuestra luna de miel sea memorable, y el lugar es lo de menos.